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Existe una conversación en la comunidad autista que ya era necesaria. Para las mujeres autistas, el camino hacia la mediana edad trae consigo un conjunto de desafíos que aún son poco comprendidos por muchos clínicos y están casi por completo ausentes en las discusiones generales sobre la menopausia. Cuando los cambios hormonales se cruzan con un sistema nervioso que ya procesa el mundo de manera diferente, los resultados pueden ser significativos y, sin el apoyo adecuado, profundamente aislantes.

Comprender lo que sucede y por qué sucede es una de las cosas más importantes que podemos hacer por las mujeres autistas a medida que atraviesan esta etapa de la vida.

El papel de las hormonas en el autismo

Las investigaciones cada vez señalan más una conexión entre los estrógenos y la forma en que se presenta el autismo en las mujeres. Los estrógenos parecen desempeñar un papel protector en la cognición social y la comunicación, lo que puede ser una de las razones por las que a muchas mujeres autistas les resulta más fácil enmascarar y desenvolverse en entornos sociales durante sus años reproductivos. La hormona no elimina los desafíos del autismo, pero puede suavizar algunos de ellos.

A medida que los niveles de estrógeno comienzan a disminuir durante la perimenopausia y la menopausia, ese efecto amortiguador puede disminuir. Muchas mujeres autistas informan que los rasgos que habían logrado controlar durante años de repente se vuelven más difíciles de mantener a raya. Las interacciones sociales se sienten más agotadoras. Las sensibilidades sensoriales se intensifican. La regulación emocional se vuelve más difícil. Para las mujeres que fueron diagnosticadas más tarde en la vida, o que nunca han sido diagnosticadas, este cambio puede ser profundamente confuso.

Cómo los síntomas de la menopausia pueden manifestarse de manera diferente

Los síntomas de la menopausia como los sofocos, la interrupción del sueño, la niebla mental, los cambios de humor y la ansiedad agudizada ya son difíciles para las mujeres neurotípicas. Para las mujeres autistas, estas mismas experiencias pueden amplificarse de maneras difíciles de anticipar o manejar.

Las sensibilidades sensoriales, comunes en mujeres con autismo, pueden hacer que los síntomas físicos de la menopausia se sientan más abrumadores. Una sofocación no es solo un momento de calor; para una mujer con interocepción o diferencias en el procesamiento sensorial incrementadas, puede sentirse como una alarma en todo el cuerpo. La interrupción del sueño, que ya es un problema común para muchas personas autistas, puede volverse severa y tener efectos en cascada en el estado de ánimo, la cognición y la capacidad para afrontar las demandas diarias.

La niebla mental durante la menopausia, que afecta la memoria, la concentración y la claridad mental, puede ser especialmente angustiosa para las mujeres autistas que dependen en gran medida de las rutinas, la planificación y la previsibilidad para sentirse seguras y en control. Cuando la función cognitiva se siente poco confiable, la ansiedad tiende a aumentar drásticamente.

El efecto de desenmascaramiento

Una de las cosas más llamativas que las mujeres autistas reportan durante la menopausia es una experiencia de desenmascaramiento. Las estrategias sociales cuidadosamente construidas que les ayudaron a pasar desapercibidas durante años comienzan a sentirse imposibles de mantener. Pueden encontrarse diciendo exactamente lo que piensan, luchando por seguir conversaciones en grupo o retirándose de situaciones sociales que antes manejaban sin dificultad.

Para algunas mujeres, este es el momento en que comienzan a cuestionarse si podrían ser autistas. Para otras, que ya tienen un diagnóstico, es un cambio desorientador que puede sacudir su confianza y sentido de sí mismas. En ambos casos, comprender la conexión entre los cambios hormonales y los rasgos autistas es fundamental.

El desenmascaramiento no es un fracaso. A menudo es el sistema nervioso llegando a su límite. Con el apoyo adecuado, también puede ser una oportunidad para construir una forma de vida más auténtica y sostenible.

Salud mental durante esta transición

Las mujeres autistas ya tienen un mayor riesgo de padecer ansiedad y depresión a lo largo de sus vidas. Los cambios hormonales de la perimenopausia y la menopausia pueden aumentar significativamente ese riesgo. Lo que hace que esta etapa sea particularmente difícil es que los síntomas de la menopausia y los síntomas de la ansiedad o la depresión pueden superponerse y reforzarse mutuamente, lo que dificulta saber dónde termina uno y comienza el otro.

Inestabilidad del ánimo, dificultades para dormir, fatiga, retraimiento social y dificultad para concentrarse son características tanto de la menopausia como de la depresión. Sin un clínico que entienda la intersección del autismo y la salud hormonal, es fácil que no se observe el cuadro completo. Muchas mujeres autistas que atraviesan esta transición se encuentran desestimadas o incomprendidas por proveedores de atención médica que no están familiarizados con la forma en que estas dos experiencias interactúan.

Por eso es tan importante brindar apoyo de salud mental compasivo e individualizado durante este tiempo.

Cómo se ve el apoyo útil

Apoyar a una mujer autista durante la menopausia requiere un enfoque integral. Significa tomar en serio sus experiencias sensoriales, no minimizarlas. Significa reconocer que sus necesidades de salud mental pueden intensificarse durante este período y que las estrategias de afrontamiento existentes pueden necesitar ser revisadas y actualizadas. Significa crear un espacio para que ella procese no solo los cambios físicos, sino también las dimensiones emocionales y de identidad de esta transición.

La terapia individual puede ser especialmente valiosa durante esta etapa. Trabajar con un/a terapeuta que comprenda tanto el autismo como el panorama emocional de la mediana edad puede ayudar a las mujeres a desarrollar nuevas estrategias para manejar la sobrecarga sensorial, regular sus emociones, mantener rutinas y hacer frente a la imprevisibilidad que trae la menopausia. Para las mujeres que reciben un diagnóstico tardío de autismo durante la menopausia o alrededor de ella, la terapia también proporciona un espacio para procesar esa experiencia e integrarla en su sentido de sí mismas.

Ninguna mujer experimentará esta transición de la misma manera. Lo que funciona es una atención que sea receptiva, respetuosa y genuinamente adaptada a cada persona.

Mereces apoyo que te entienda

Si eres una mujer autista transitando la menopausia, o si apoyas a alguien que lo está, Summer Hill Health está aquí para ayudarte. Nuestro equipo brinda atención de salud mental compasiva e individualizada para adultos en Nueva York, con ubicaciones en Hempstead y Flushing y opciones de telesalud disponibles.

Llame a nuestra oficina de Hempstead al 516-894-2977 o a nuestra oficina de Flushing al 646-453-0219, o visite summerhill.health para obtener más información y programar una consulta. Esta etapa de la vida puede ser difícil, pero no tiene que pasar por ella solo.

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